La lectura rápida se define como el proceso a través del cual el sujeto reconoce y absorbe las frases u oraciones de un texto de una mirada, en vez de identificar cada palabra de manera individual. Es de hacer notar que la lectura veloz puede ser de origen natural en muchas personas pero, en general, para lograrla hay que trabajar con diferentes técnicas.

Cabe destacar que, la lectura rápida está relacionada con la comprensión lectora. La fluidez en la lectura  y conseguir que el lector lea más rápido proporciona una vista general y completa del texto, además de favorecer la comprensión del sentido del mensaje.

La lectura rápida está centrada en captar el sentido y las ideas principales del texto, sin importar el significado de cada palabra, sino la capacidad de comprensión de todo el texto y el significado de este.

Si se fomenta esta manera de leer en el lector, se logrará leer empleando procesos mentales que permitan la comprensión general, obteniendo sustanciales beneficios, entre los cuales se mencionan a continuación:

  • Mejora la habilidad de pensamiento y la capacidad de entender globalidades, relaciones y fluidez.
  • Aumenta el número de palabras que se logran leer por minuto. Posibilitando el logro de un balance entre la velocidad y la capacidad de comprensión del texto
  • Acrecienta la capacidad de reconocer términos e ideas claves, además de optimizar el nivel de retención del texto leído
  • Mejora el rendimiento intelectual, perfeccionando los procesos de memorización
  • Incrementa el desarrollo del lenguaje
  • Potencia el proceso de aprendizaje, favoreciendo la capacidad de construir aprendizajes
  • Reduce el tiempo dedicado al estudio y de cualquier tarea que requiera lectura de textos, con un aumento de la comprensión
  • Mejora del rendimiento académico.
  • Se disfruta de una mayor relajación visual

Consejos para mejorar la velocidad al leer.

La  lectura es una función cognitiva fundamental en la formación intelectual de una persona. Es una de las técnicas de aprendizaje más importantes a lo largo de toda la vida, además, es la práctica más importante del estudio.

Un buen lector o lector eficaz es aquel que posee una actitud positiva hacia la lectura, lee rápidamente, comprendiendo el texto leído, logrando con ello un equilibrio y una armonía entre ambas.

La lectura rápida es una habilidad eminentemente práctica, por lo tanto, ha de ser la práctica la que proporcione esa capacidad o habilidad. De esta manera, la velocidad lectora puede mejorar hasta duplicar o triplicar la cantidad de palabras que se leen en un minuto, para lograr lo antes expuesto se debe seguir los siguientes consejos:

  1. Controla la voz interior

La voz interior, es un fenómeno conocido como subvocalización, el cual es el hábito de escuchar las palabras que se están leyendo, escuchar lo que se lee es muy común entre los lectores, ya que es una costumbre heredada por la forma fonética cuando se enseña a leer a los niños.

Eliminar este fenómeno es muy difícil, pero controlarla y utilizarla a su favor puede ser más fácil, a pesar de que nunca se podrá eliminar por completo. Si se consigue controlarla, se puede utilizar para organizar ideas o recordar otras partes del texto relacionadas con la lectura sin dejar de leer.

  1. Reduce las fijaciones

Las fijaciones y el campo visual influyen en la forma de leer, se tiene que pensar que los ojos funcionan como una cámara fotográfica. La fijación es cada uno de los enfoques que se hacen con los ojos en un punto concreto. Si se necesitan muchas  fijaciones para leer una página de un libro, mucho más cansada estará la vista, lo que trae como consecuencia la disminución de la concentración y de la velocidad lectora.

Se debe tener en cuenta que para reducir el número de fijaciones que se requieren para leer una página de un libro, se tiene que extender el campo de visión, lo que significa, que el espacio que el ojo es capaz de ver, se enfoque en un punto del texto.

Existen numerosas formas de ejercitar el cerebro y los músculos oculares de tal manera que se amplíe el campo de visión y se reduzca el número de fijaciones.

  1. Es mejor no releer

La gran mayoría de los lectores tienden a releer lo ya leído, repasando el texto compulsivamente porque tienen la sensación de no haber asimilado toda la información en él contenida.

Se estima que, el tiempo que se dedica a la lectura, en un 30% se pierde en la tarea de releer. Lo cual significa mucho tiempo, si se desea evitar esta práctica, se debe preguntar por qué sucede esto.

Generalmente, puede ser por uno de estos motivos: la falta de concentración es el primero de ellos, la misma puede provocar cierto sentimiento de inseguridad que induce a retroceder en el texto para verificar  que se ha leído correctamente.

El segundo motivo, es la falta de conocimiento del tema que se está leyendo. Lo que genera que no se entienda del todo los contenidos del texto, por lo cual es necesario volver a leerlos, generando una pérdida de tiempo en releer.

El no haber dedicado el tiempo suficiente a la preparación previa a la lectura, es el tercer motivo para releer, Esta preparación previa es de suma importancia, la misma se resume en dos acciones: skimming y scanning.

El Skim es, leer por encima el texto de tal manera que se sepa cuál es el contenido en términos generales, mientras que el Scan es leer un texto de forma rápida, con el objetivo de seleccionar de él la información más valiosa.

Si se ponen en práctica estas dos acciones, el cerebro se adelantará a la información e irá cuestionando los aspectos claves del texto, formulándose preguntas que se responderán en el transcurso de la lectura.

  1. Lee las palabras claves

Se debe tener bien claro que, un buen lector no es aquel que lee y analiza todas las palabras de un texto, sino aquel que sabe separar lo que es importante de lo que no es importante.

Existen palabras que cambian totalmente el significado del texto, pero otras, entre ellas los artículos, preposiciones o incluso adjetivos son relleno. Este relleno es imprescindible a la hora de escribir, pero no a la de leer, porque no brindan información nueva o información que se pueda deducir por el contexto.

La práctica hace que los ojos se acostumbren a identificar sólo aquello que es importante en un texto, lo cual es clave si se quiere conseguir una velocidad de lectura elevada.

  1. Subrayado

La técnica del subrayado ayuda a destacar lo relevante de la información que se va leyendo, lo cual posteriormente servirá para estructurarla y sintetizarla. El subrayado facilita realizar con mayor agilidad próximas lecturas.

El subrayado en la lectura rápida del texto permite tener una visión global del contenido del texto, el objetivo es comprender dicho texto de forma genérica, sin detenerse en detalles particulares.

Al leer los párrafos se deben subrayar las palabras claves que representan las ideas principales y las ideas secundarias, así como los detalles de interés, es imprescindible antes de subrayar una comprensión total del contenido del texto.

Algunas de las palabras claves más utilizadas para estructurar un texto son: Introducción. Definición, característica, resumen, fase, desarrollo, clases, causas, consecuencia, efecto elemento, funciones, origen, tipo, entre otras.

Se puede diferenciar el tipo de subrayado según la importancia de los aspectos a destacar, utilizando para ello distintos colores, distintos trazos, entre otros, si no se tiene experiencia en el subrayado es mejor que al principio se utilice el mismo trazo.

Finalmente  se debe recordar que, no hay normas sobre la cantidad de palabras a subrayar, pero no se debe convertir el texto en algo poco claro, se debe tratar  de evitar sobrecargar el texto excesivamente con subrayados.

  1. Establece metas

Para poner en práctica una técnica de lectura rápida, se debe conocer el objetivo que se desea alcanzar, cuál es la forma en la que le gustaría leer al terminar un entrenamiento de lectura rápida. De allí la importancia de establecer una meta clara y específica; es decir hay que comenzar con el fin en mente.

Si se desea establecer una meta específica es conveniente realizar una evaluación diagnóstica que le diga, o lo enteré, de la situación actual que guarda su destreza lectora. Por lo que se recomienda medir la velocidad de lectura y de ser posible, la comprensión.

Estudio de oposiciones

¿Cómo calcular la velocidad lectora?

  • Para lograr llevar a cabo una lectura más rápida, lo primero que se debe hacer antes de comenzar a trabajar la técnica de lectura, es conocer la situación de partida, lo que significa que se debe saber, cuál es la velocidad que se es capaz de leer. Una vez que se haya identificado dicha velocidad, se debe mejorar hasta convertirse en un lector ávido y veloz.
  • Ahora bien la interrogante es, ¿cómo se puede calcular la velocidad de lectura? Para llevar a cabo esta actividad es necesario contar con un cronometro, puede ser el del teléfono móvil, se debe tener una lectura, sin importar el género, se debe contar el número de palabras que tiene el texto
  • A continuación, se debe poner en práctica el siguiente ejercicio, con el cual se podrá medir la velocidad de lectura. Se debe intentar leer el texto a la mayor velocidad que sea posible. Sin embargo, se debe tener en cuenta que al culminar el ejercicio, se debe haber comprendido el significado de la mayor parte del contenido
  • Coloca el cronómetro en cero y cuando se esté preparado para comenzar a leer ponga en marcha el cronometro y deje que corra el tiempo. Al terminar la lectura, se debe parar el cronómetro y anotar el tiempo que se ha requerido para leer el texto. Una vez que hayas hecho esto se debe aplicar la Fórmula para calcular la velocidad de lectura, a continuación se explica cómo aplicar dicha fórmula.
  • Luego de anotar el tiempo, minutos y segundos, transcurrido en la lectura del texto, se debe transformar en un número entero los minutos, y los segundos en decimales. Por ejemplo, si se leyó el texto en 3 minutos y 45 segundos se contabiliza de esta manera: 2,80.
  • Para calcular la velocidad lectora es necesario conocer el número de palabras que contiene el texto, así como también el tiempo empleado en la lectura del mismo, en el caso que el texto a leer contenga 710 palabras, se aplica la formula siguiente:
  • Velocidad de lectura = PPM (Palabras por minuto) = cantidad de palabras/ tiempo en minutos. Tomando en cuenta los datos del ejemplo anterior, la fórmula quedará de la siguiente manera:
  • Velocidad de lectura = 710 palabras entre 2,80 minutos= 253
  • Para este ejemplo, la velocidad de lectura es 253 palabras por minuto. Pero, este resultado ¿está bien, regular o deficiente? Los especialistas en la materia se rigen por una serie de rangos, los cuales permiten clasificar los distintos niveles de velocidad de lectura. A continuación se expone la clasificación estándar de la velocidad lectora
  • 200-250 PPM: En este rango de lectura se encuentran los lectores promedio. Los cuales regularmente suelen tener regresiones durante la lectura, es decir vuelven atrás y releen parte del contenido, y no terminan de concentrarse. El grado de comprensión general del texto la tienen en un 50% o menos de lo que leen.
  • 250-350 PPM: En este rango están los lectores habituales, que llevan tiempo sin leer. Estos lectores siguen teniendo regresiones, y la comprensión general del texto la tienen en un poco más del 50% de lo que leen.
  • 350-500 PPM: Los lectores que se encuentran en este rango, están bastante por encima del promedio de los lectores. En este rango aún se tienen algunas regresiones ocasionales. El grado de  comprensión del texto es bastante buena (50% – 75%), este resultado es de un lector habitual.
  • 500-800 PPM: Si la velocidad de lectura de un lector está en este rango, significa que se es un ávido lector, al mismo le gusta leer, que lo hace diariamente. La comprensión del texto en este rango esta en muy buen nivel (75% y más).
  • 800-1000 PPM: Si la velocidad de lectura está comprendida entre estos parámetros, el lector es realmente eficiente. Prácticamente nunca tiene que retroceder. Le es fácil entender lo que está leyendo, lo que hace que un estudiante posea un alto nivel de velocidad y comprensión lectora.
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